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Los seis tipos de protección según la NOM-113: cuál necesita tu empresa

Seleccionar el calzado de protección correcto para cada puesto de trabajo requiere entender los tipos de protección definidos por la normatividad mexicana. La NOM-113-STPS-2009 clasifica el calzado de protección en seis tipos según las características de protección que ofrece. Conocer estos tipos es el punto de partida para una selección fundamentada.

Tipo I — Ocupacional

El Tipo I es el calzado de protección básica, diseñado para entornos con riesgos moderados que no requieren protección específica en la puntera. Ofrece protección general frente a abrasión, humedad moderada y condiciones de trabajo ligeras a moderadas. Es la base sobre la cual se construyen los demás tipos.

Tipo II — Puntera de protección

El Tipo II incorpora un casquillo en la puntera que resiste impactos y compresiones. Es el tipo más ampliamente utilizado en industria manufacturera, construcción, logística y almacenamiento. El casquillo puede ser de acero, aluminio o materiales compuestos según el diseño.

Tipo III — Dieléctrico

El Tipo III está diseñado para aislar eléctricamente al trabajador. Se fabrica con materiales no conductores en toda su construcción —sin elementos metálicos— y se prueba bajo parámetros de resistencia eléctrica específicos. Es obligatorio en trabajos de mantenimiento eléctrico y áreas energizadas.

Tipo IV — Antipenetración

El Tipo IV incluye una plantilla de protección que impide la perforación de la suela por objetos punzantes como clavos o esquirlas. Es indispensable en construcción, carpintería, demolición y cualquier entorno donde el suelo pueda contener objetos cortopunzantes.

Tipo V — Metatarsal

El Tipo V agrega protección al empeine del pie mediante una extensión del casquillo o un elemento de protección sobre los huesos metatarsianos. Se utiliza en entornos donde existen riesgos de impacto u objetos rodantes que pueden afectar el dorso del pie.

Tipo VI — Antiestático

El Tipo VI está diseñado para disipar la electricidad estática acumulada en el cuerpo hacia tierra de manera controlada, previniendo descargas que puedan dañar equipos electrónicos sensibles o encender materiales inflamables. Es fundamental en industria electrónica, farmacéutica y química.

Un mismo calzado puede estar certificado para varios tipos simultáneamente. La evaluación de riesgos por puesto determinará qué combinación de tipos es la adecuada para cada área de trabajo.

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