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Guía práctica para seleccionar calzado de protección según el riesgo

Elegir el calzado de protección para un entorno laboral requiere más que consultar un catálogo. La selección debe estar sustentada en el análisis de los riesgos presentes en cada puesto de trabajo, el conocimiento de los tipos de protección disponibles y la normatividad aplicable. Esta guía ofrece un punto de partida para tomar esa decisión de manera fundamentada.

Paso 1: Identificar los riesgos del puesto

El primer paso es documentar los riesgos a los que está expuesto el trabajador en su área específica. Algunos de los riesgos más comunes en entornos industriales son:

  • Caída de objetos pesados o herramientas (riesgo de impacto)
  • Objetos punzantes en el suelo (riesgo de perforación)
  • Contacto con instalaciones eléctricas energizadas (riesgo eléctrico)
  • Acumulación o descarga de electricidad estática (riesgo electrostático)
  • Superficies mojadas, aceitosas o irregulares (riesgo de resbalón)
  • Exposición a sustancias químicas o corrosivas

Paso 2: Vincular el riesgo con el tipo de protección

La NOM-113-STPS-2009 define seis tipos de protección en calzado ocupacional:

  • Tipo I - Ocupacional: protección básica sin casquillo, para riesgos moderados.
  • Tipo II - Puntera de protección: casquillo que resiste impactos y compresiones.
  • Tipo III - Dieléctrico: aislamiento eléctrico hasta el nivel especificado.
  • Tipo IV - Antipenetración: plantilla que resiste perforación por objetos punzantes.
  • Tipo V - Metatarsal: protección adicional para el empeine.
  • Tipo VI - Antiestático: disipación de electricidad estática.

Un mismo calzado puede combinar varios tipos de protección según su diseño y certificación.

Paso 3: Verificar la certificación

El calzado debe contar con certificación bajo la NOM-113-STPS-2009 emitida por un organismo acreditado. Esta certificación garantiza que el calzado ha sido probado en laboratorio y cumple con los parámetros mínimos de protección para el tipo declarado. Sin esta certificación, no es posible verificar que el calzado proporcionará la protección esperada en condiciones reales de uso.

Finalmente, considerar el confort y ergonomía del calzado. Un calzado que el trabajador no usa correctamente por resultar incómodo no cumple su función de protección, independientemente de sus características técnicas.

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